Estatismo en las sombras.
Entonces, el azul torrente sin sustancia
de los riscos y las distancias.
Leona de Dios,
¡cómo nos fundimos en uno,
pivote de rodillas y talones! El surco
se agrieta y avanza, hermano
del arco pardo del cuello
en el que no encuentro agarre.
Las bayas con ojos de negro
lanzando anzuelos
oscuros:
On this Day… (fragmento)
No se conmoverá esta vez mi corazón,
puesto que de conmover ha cesado;
aun cuando no pueda ser amado
¡permitidme que ame yo!
Caducan mis días como hoja de estío,
y no quedan ni flores, ni frutos ni Amor:
los gusanos, el cancro y el dolor
¡son únicamente míos!
El fuego que en mi interior crepita
solo está cual isla volcánica;
ninguna antorcha prende con su llama:
¡una pira funeraria!
La esperanza, el miedo, el celoso cuidado,
la gran copa de mi dolor exaltado
y el poder del Amor compartir no puedo;
solo resta vivir encadenado.
(…)
Lord Byron, traducción de Paula Zumalacárregui Martínez
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